Las primeras expediciones fueron las que empezaron a utilizar los bastones en sus caminatas. Su uso, cada vez más extendido en todos los niveles, los convierten en una herramienta muy útil.
Está demostrado que evitan lesiones musculares de los miembros inferiores, columna, articulaciones, ayudan al descanso de la musculatura respiratoria y producen un efecto de calentamiento en los músculos de los brazos.
